domingo, 26 de noviembre de 2006

secreto

El secreto número uno es que tirita. A veces, tirita incluso cuando duerme. Casi nadie lo nota pero, si estás cerca, puedes escuchar los latidos de sus dientes.
El secreto número dos es que de mayor quiere ser la letra h, y salir inadvertida de las bocas ajenas. Escurrirse en las conversaciones y en los libros. Aparecer en los cuadernos de caligrafía de pre-escolar y ser recorrida por el trazo del lápiz, dibujada una y otra vez hasta que su silueta se grabe en nuestras cabezas. Sus curvas las conocerán todos, sus huecos, sus recovecos; pero cada uno la escribirá a su manera, no todos empezarán en el mismo punto, y no todos tomarán la recta con la misma velocidad. Aunque al final todos acaben en el mismo lugar..."pero bueno, no todo van a ser ventajas", se dirá.
El secreto número tres es vivir cerca de una ventana de color verde, dice que si puede ser de madera, mejor. Y que quiere tocar la tuba (porque es el único instrumento que puede simular el dolor de una sirena en la niebla) y beber chocolate caliente.
El secreto número cuatro se lo está pensando, porque todavía es pequeña y tiene tiempo, ya irán llegando a su cabeza ideas que le hagan delimitar mejor el perfil de este secreto, de momento ella está atenta a todo, no se pierde nada, porque cualquier movimiento o sonido, cualquier mirada o cualquier sueño puede ser una pista importante.

7 comentarios:

Lost in Translation dijo...

precioso,me encanto

a veces yo dijo...

Bienvenido al mundoblog. Ha sido un placer descubrirte, pero no te confíes: no pienso guardar el secreto. Saludos desde la azotea.

pqueno dijo...

y el mayor de todos los secretos es...

shhhhhhhhhhhhh

si no, no sería secreto

y no quiero volver a hacer trampas

precioso texto

abrazos ausientes desde el norte

pqueno dijo...

y de recopilar pistas va la cosa

abrazos ausientes desde el norte

pqueno dijo...

y el 5?

shhhh...ese no se dice...es un secreto

abrazos ausientes desde el norte

Irene dijo...

Al terminar de leer sus secretos se me ha dibujado una sonrisa...y es que siempre me gustaron los secretos.

madrugada dijo...

y...¿para cuándo más secretos?

Me gustaban.